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Silvia Lorz López

Silvia Lorz López

Sábado, 01 Agosto 2015 00:00

Cuidados de los cachorros (II)

En este artículo continuamos dando unos pequeños consejos a tener muy en cuenta sobre los cuidados de los cachorros. Ahora es el turno de hablar sobre la socialización del cachorro, el juego, actividad extremadamente importante en las etapas de vida de cualquier animal y las vacunaciones, para prevenir  posibles enfermedades.

Socialización:

El período de socialización del perro se produce entre la cuarta y la duodécima semana de visa. En el caso del gato, esta etapa se da entre la tercera y la octava semana de vida.

En este período, sus cerebros son ”esponjas” que, por así decirlo, absorben gran cantidad de conocimientos sobre su entorno, lo que hay que tener muy en cuenta para su correcta socialización.

En el caso del gato, hay que administrarle gran cantidad de estímulos, sobre todo en forma de juego, pero nunca utilizar nuestras manos como objeto de juego, ya que las morderán y arañarán. Cuando sean más mayores seguirán haciéndolo, ya que les hemos acostumbrado a ello, pero no nos hará tanta gracia, se lo aseguro.

En los perros, la socialización coincide con el período en el que les vacunamos. Por supuesto, no deben sacarlos a la calle en esta etapa de inmunización, perdiéndose por ello todos los estímulos que les ofrece el exterior, pudiendo sufrir miedos y fobias en un futuro. ¿Cuál es la solución ante el dilema en que les ponemos los veterinarios cuando estamos en la fase de las primeras vacunas?. Muy sencillo, pueden pasear a las mascotas en brazos, nunca dejándolas en el suelo. Es bueno que oigan y vean coches, bicicletas, personas, niños, etc. Además, si tienen un familiar o amigo cuyo perro tiene todas las vacunaciones y desparasitaciones en orden, pueden dejar que el cachorro se relacione con él en casa.

Juego:

El juego es una actividad extremadamente importante en las primeras etapas de la vida de cualquier animal, ya que con ello aprenden a enfrentarse a situaciones, desarrollan su motricidad y en el perro y el gato previene conductas destructivas.

Por estas razones debemos contemplar el juego como una de las partes primordiales de la vida de nuestros cachorros, destinando para ello los juguetes adecuados a la especie y edad, pero sobre todo destinando parte de nuestro tiempo diario a jugar con ellos. En cualquier caso, es importante no usar nuestras manos como juguete, ya que cuando queramos que no nos las muerdan, no lo entenderán.

Desparasitación:

La desparasitación es uno de los procedimientos mas importantes que se deben llevar a cabo tanto en los cachorros como en los adultos.

Muchos parásitos intestinales producen zoonosis (enfermedades que se transmiten de los animales al hombre), por lo que llevar un programa de desparasitación adecuado es esencial, sobretodo si la mascota vive con niños o personas inmunodeprimidas.

Los cachorros deben ser desparasitados antes de la vacunación, ya que si tienen parásitos, su sistema inmune está comprometido de cara a recibir una vacuna. Es recomendable realizar la desparasitación cada tres meses o más frecuentemente, dependiendo del ambiente, lugares por los que pasea, vive, etc.

Vacunación:

El programa de vacunación de un cachorro puede ser diferente de uno a otro. El veterinario ha de tener en cuenta el lugar del que procede el animal, la raza, la edad y las vacunaciones de la madre.

Siempre hay que poner como mínimo dos dosis de cada enfermedad. Es por esto que a los cachorros se les administran varias vacunas, realizándose una revacunación anual para que el sistema inmune del animal siga teniendo anticuerpos.

Lunes, 01 Junio 2015 00:00

Viajar con nuestra mascota

Cada vez somos más los que viajamos con nuestras mascotas en coche, ya sea para ir de vacaciones o para desplazamientos más cortos. Es por ello que debemos acostumbrarlos a que viajen tranquilos, ya que de lo contrario puede suponer un estrés indeseable para ellos, y lo que es peor, un grave peligro para la seguridad.

Cuando tenemos un cachorro, uno de los factores que debemos incluir en su educación, es la adecuación al coche y a los viajes. Eso podemos conseguirlo permaneciendo con él en el coche (sin que el vehículo se desplace), durante períodos cortos de tiempo que iremos alargando. Durante estos momentos podemos jugar con nuestra mascota o premiarla con alguna golosina.

Tras estos períodos con el coche inmovilizado, podemos hacer viajes cortos, alargando su duración con el tiempo. Estas sencillas actividades también pueden servir en el caso de que tengamos una mascota adulta que no esté acostumbrada a viajar.

También es muy recomendable que antes de realizar un viaje demos un paseo con nuestro perro, o que juguemos con él, en definitiva, que realicemos alguna actividad para que esté más relajado durante el viaje.

El caso de los gatos es distinto. Al nos estar acostumbrados a salir de su casa, de su ambiente, a la hora de realizar un viaje pueden estresarse enormemente. 

Los gatos han de viajar en su transportín, y como muchas veces sólo usamos el transportín cuando vamos a desplazarnos con el gato,  la mayoría de ellos suelen asociarlo a una mala experiencia (estrés de un viaje, desplazamiento para ir al temido veterinario, etc.). Por ello, lo más importante, es crear una asociación positiva entre el gato y el transportín. Podemos conseguirlo dejando el transportín en casa como si fuera su refugio, con la puerta abierta, dejando dentro la cama, juguetes, golosinas, etc. Así, el gato dejará de pensar en el transportín como un lugar desagradable.

En cuanto a la normativa, hay que tener en cuenta que el espacio del conductor, (asiento, caja de cambios, volante, etc.) ha de estar siempre libre para el mismo. La mascota no puede tener acceso al espacio del conductor en ningún momento. Esta es la razón por la que no puede viajar en el asiento del copiloto ni deslazarse a la zona delantera. El perro ha de estar atado en todo momento, o bien, separado de los asientos delanteros por medio de una red. Los gatos, como hemos comentado anteriormente, han de ir siempre en su transportín.

Existen numerosos dispositivos para que el perro no pueda acceder al espacio del conductor, como redes, rejillas rígidas o correas que se enganchan a la sujeción del cinturón de seguridad. Debemos elegir la que más convenga, asiento trasero o maletero, y del tipo de vehículo donde viajemos.

De todas formas, no está demás consultar con la DGT (Dirección General de Tráfico) antes de desplazarse para informarse sobre la normativa existente o la nueva que se pueda desarrollar.

Por último, un aspecto importante a tener en cuenta es que los perros y lo gatos también pueden marearse en los viajes, pudiendo llegar a pasarlo muy mal, vomitar, etc. Existen fármacos tanto para el mareo como para los vómitos, por lo que habrá que consultar con el veterinario en el caso de que nuestra mascota se maree en los viajes.

Miércoles, 01 Julio 2015 00:00

Cuidados de los cachorros (I)

Tanto los perros como los gatos son animales que se han adaptado extraordinariamente a nuestra forma de vida. Por lo tanto, nosotros debemos pensar en adaptarnos lo máximo posible a sus costumbres y necesidades. Debemos ponernos más a menudo en el pellejo de nuestras mascotas.

La llegada del cachorro:

Tanto para el cachorro como para nosotros se va a producir una situación nueva, que hay que llevar con naturalidad y tranquilidad. En el caso de que haya niños en casa, lo mejor es que el cachorro sea el que se acerque a ellos para conocerlos, y en caso de tener ya otro perro en casa, es mejor que se conozcan en un lugar distinto al hogar (“terreno neutral”). Así, el perro que ya estaba en casa no se mostrará tan protector.

Tenemos que tener en cuenta que el cachorro ha pasado de la protección de su madre y la camada a un lugar nuevo, con sonidos y olores que nunca ha conocido, por lo que es necesario proporcionarle un ambiente seguro, en el que encuentre rápidamente su lugar de descanso, de alimentación y de eliminación (periódicos para el perrito y bandeja de arena para el gatito).

Alimentación:

El organismo del cachorro está en pleno desarrollo, su sistema inmune es inmaduro y su sistema musculoesquelético está sufriendo un desarrollo rápido e intenso.

Son estas las razones por las que debemos cuidar en extremo la alimentación de nuestros cachorros. Debemos darles una alimentación de gama alta (“superpremium”). Con ello evitaremos muchos problemas musculoesqueléticos, metabólicos, etc., a medio y largo plazo.

Es muy importante adaptar la alimentación a la edad, peso y raza del cachorro, variando la cantidad de alimento a lo largo de su crecimiento.

La dieta casera está completamente desaconsejada, ya que los propietarios no saben con exactitud las necesidades calóricas y nutricionales de la especie felina o canina.

Descanso:

Los cachorros son “bebés” de una especie diferente de la humana, pero “bebés” al fin y al cabo. Por ello necesitan un mayor número de horas durmiendo, es decir, se pasan prácticamente todo el día durmiendo, excepto el tiempo que decidan a jugar, comer y “destrozar”.

Las horas destinadas al sueño van disminuyendo conforme el cachorro crece, así como las horas de sueño van aumentando en el animal anciano. Es muy importante que respetemos el sueño de nuestras mascotas, ya que este contribuye a conseguir un desarrollo mental y físico adecuado.

Eliminación:

En el caso del gatito es importante proporcionarle una bandeja con arena desde el primer día. En cuanto a la arenas, la más adecuada es la que produce aglomerados de las deyecciones, ya que dura más tiempo y un produce polvo que pueda dañar el sistema respiratorio de la mascota y ensucie el entorno. (A nadie le gusta comer y dormir donde hace sus necesidades, ¿no creen?).

Los cachorros de perro no deben salir a la calle hasta que no se les haya administrado todas las vacunas, por lo que en los primeros meses de vida realizarán la eliminación en casa. Es por ello que debemos facilitarles un lugar adecuado, alejado de su cama y de su lugar de alimentación. Podemos usar periódicos o empapadores. Premiaremos el correcto comportamiento e ignoraremos el comportamiento cuando lo realicen fuera del lugar que les hemos preparado.

Cuando ya podamos sacarlos a la calle, para que se habitúen a realizar allí las deyecciones, hay que sacarlos muchas veces al día y premiarlos con una golosina (un simple “muy bien” dicho con énfasis es un gran premio también), cada vez que eliminen en la calle.

Durante este período los perritos también van a realizar sus necesidades en casa. En este caso hay que ignorar el comportamiento, Y nunca recoger las deyecciones en presencia del animal, ya que esto significa para el perro que le estamos prestando atención.

Por último en este punto, no desesperen si el animal no hace nada en la calle y espera a llegar a casa después del paseo para ofrecernos “su regalito”. Nuestra mascota tarda tiempo en entender que el nuevo lugar de eliminación es la calle y no la casa. (No estamos tratando con Einstein). La paciencia es el secreto de la educación.

Jueves, 01 Octubre 2015 00:00

Animales mayores

 

Al igual que sucede con la especie humana, nuestros animales de compañía han experimentado un considerable aumento en su esperanza de vida. Esto es debido a los avances que se vienen realizando tanto en el campo médico como en el campo de la nutrición. Es un hecho común el tener mascotas que superan los 15 años, por lo que los veterinarios debemos saber actuar cada vez más en el campo de la geriatría veterinaria.

Todas las personas que tienen un animal en casa, o que pueden llegar a tenerlo, deben saber que ese animal no va a ser siempre joven y activo. Los animales envejecen y debemos saber apreciar este hecho y sus consecuencias. Es decir, al igual que ellos necesitan de nuestros cuidados cuando son cachorros, también los necesitarán cuando empiecen a ser ancianos.

Igual que sucede con los humanos, en los animales mayores se producen cambios fisiológicos, metabólicos y psicológicos, que hay que tener en cuenta para que se mantega una buena calidad de vida. Debido a estos cambios en el organismo, los animales geriátricos pueden desarrolllar enfermedades más o menos ligadas a la edad.

Las enfermedades bucodentales aparecen con más frecuencia en edades avanzadas (aunque no son exclusivas de estas edades). Es por ello que cuando los animales comienzan la edad madura, hay que vigilar dientes y encías; es recomendable lavarlos con productos que retardan el depósito de sarro y bacterias, para poder así evitar o atrasar la limpieza bucal por ultrasonidos. También existen piensos especializados destinados a retardar este depósito.

En la revisión del animal geriátrico debemos poner también especial atención en el aparato cardiovascular, ya que si detectamos de forma temprana una enfermedad cardíaca, podremos proporcionar a nuestra mascota una mayor calidad de vida.

Así mismo, el aparato urinario puede verse afectado a edades maduras. Es recomendable que se realicen chequeos sanguíneos anuales para los animales geriátricos, a fin de poder detectar anomalías renales, hepáticas, proteínicas, etc., y poder tratarlas lo más prematuramente posible.

Una enfermedad a la que hay que prestar especial atención es la disfunción cognitiva canina, la cual se presenta en consulta cada vez con mayor frecuencia. Esta enfermedad tiene algunas similitudes con la enfermedad de Alzheimer en humanos. Los signos clínicos se observan en el comportamiento del animal, y el veterinario ha de basarse en estos signos para poder diagnosticar un síndrome de disfunción cognitiva, descartando síntomas orgánicos de otras enfermedades.

Algunos de los signos que más alarman a los propietarios son desorientación, ansiedad por separación, alteraciones de los ciclos sueño-vigilia, o micción y o defecación inadecuada.

Una vez diagnosticada la enfermedad, existen tratamientos y procedimientos para mejorar los síntomas, aumentando la calidad de vida de la mascota.

Por último, debemos concienciarnos de que si bien tener una mascota geriátrica en casa requiere de cuidados específicos, nuestra animal mayor nos aportará su sabiduría y su sereno cariño.

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