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Miércoles, 17 Febrero 2016 00:00

Nutrición en la especie canina (Sénior)

Como en artículos anteriores (nutrición de la especia canina, cachorros y adultos), contaba cómo el alimento debe estar adaptado a las necesidades nutricionales y energéticas de nuestro perro a lo largo de toda su vida, hablaremos sobre la nutrición canina de los perros de edad avanzada

PERRO DE EDAD AVANZADA

Cuando un perro se hace mayor pasa por dos etapas. En primer lugar, alcanza la edad madura, en la cual sus células comienzan a envejecer pero los cambios físicos son imperceptibles; después pasa a la etapa sénior, donde los signos de envejecimiento sí son visibles. La tasa metabólica en reposo disminuye con la edad, al igual que el tejido muscular, mientras que aumenta el tejido adiposo. Todo ello combinado con la disminución de la actividad física, hace que las necesidades energéticas sean menores.

Desde un punto de vista nutricional, los objetivos son prolongar la calidad de vida y prevenir y tratar determinadas enfermedades. Por ello habrá que mantener el peso óptimo de nuestro perro, gracias a la disminución del contenido de grasa en el pienso (adaptado a perros mayores), y seguir un racionamiento adecuado. Este pienso contiene antioxidantes para retrasar los efectos del envejecimiento celular causado por los radicales libres; nutrientes como prebióticos, proteínas e hidratos de carbono muy digestibles, para favorecer el proceso de digestión; ácidos grasos omega 6 y vitaminas del grupo B, entre otros, para preservar la calidad de la piel y el pelo; ácidos grasos omega 3 y un contenido restringido de fósforo para prevenir o ralentizar la insuficiencia renal en perros mayores.

Recordad que existen en el mercado dietas formuladas específicamente para tratar enfermedades o trastornos en nuestras mascotas (alergias; tendencia al sobrepeso; sensibilidad digestiva; cálculos urinarios, etc).

El perro es un mamífero con régimen semicarnívoro, puesto que es capaz de adaptarse a una dieta omnívora, a diferencia del gato.
Come de una a tres veces al día (lo ideal es que sean mínimo dos); la comida tiene valor social para él, lo cual es útil para su adiestramiento y presenta un comportamiento “glotón”.
Todas estas particularidades repercuten directamente en la nutrición de la especie.

El alimento debe estar adaptado a las necesidades nutricionales y energéticas de nuestro perro a lo largo de toda su vida.

GESTACIÓN, LACTACIÓN Y DESTETE DE LOS CACHORROS

La gestación dura alrededor de 63 días pero al hablar de nutrición la diferenciamos en dos etapas: los dos primeros tercios y el último tercio de la gestación. En la primera etapa, es importante que la perra siga con el mismo pienso (siempre de buena calidad), pero controlando la ración para evitar que engorde y tenga problemas en el parto (no debe aumentar un 10% de su peso).

El último tercio de gestación coincide con la etapa en la que se está mineralizando todo el esqueleto de los fetos y formando sus tejidos. Esto significa que las necesidades proteicas y energéticas de la madre van a ser más elevadas, al igual que las necesidades de calcio, necesario para la producción de leche.

La lactación es el periodo de la vida de la perra en el que va a necesitar más energía (va a llegar a producir 3 veces su peso en leche). El pienso idóneo durante el final de gestación y la lactación es el de destete o starter (formulado para cachorros), por ser más concentrado en energía y nutrientes.

En el caso de que los cachorros no puedan alimentarse de su madre, se les dará leche maternizada (debe estar a 37 ºC, para que la digieran bien y administrarla cada 3 horas durante la primera semana).

El destete es una fase de transición digestiva que permite al cachorro pasar paulatinamente de una dieta líquida a un alimento sólido. Sobre la 4ª semana de vida, se debe mezclar un pienso de destete ó starter con leche maternizada y hacer un alimento pastoso para el cachorro. Irá incrementándose la proporción de pienso hasta la 5ª semana. A partir de este momento, sólo ingerirá pienso de destete, el cual refuerza las defensas y es altamente digestible. En torno a la 7ª semana, se sustituye por un pienso de crecimiento para cachorros.

2. CRECIMIENTO DEL CACHORRO

El crecimiento es el periodo más delicado de nuestro perro, pues condicionará el resto de su vida.
Dada la gran variabilidad de tamaños en la especie canina, deben respetarse las necesidades específicas de cada uno de ellos para garantizar su desarrollo armonioso.

Los animales de razas pequeñas presentan un crecimiento rápido y explosivo, por ello el pienso es más energético; mientras que los cachorros de raza grande o gigante, presentan un crecimiento más lento dividido en dos fases: el tejido óseo se desarrolla más rápido, de tal manera que la estatura del cachorro aumenta rápidamente, mientras que la masa muscular se desarrolla más lentamente y bajo la influencia de las hormonas sexuales durante la pubertad. Por todo ello, los cachorros de razas grandes corren mayor riesgo de desarrollar patologías locomotoras si la alimentación no es adecuada.

Cualquier pienso de cachorro tiene que reforzar sus sistemas inmunológico y digestivo, pues se encuentran en pleno desarrollo. Por ello, hay que proporcionar piensos muy digestibles, de buena calidad, repartir las tomas para no sobrecargar el estómago y controlar las raciones para evitar sobrealimentación, la cual alteraría su crecimiento.

Los excesos de calcio también son peligrosos, el pienso está formulado para que reciban la cantidad óptima durante la etapa de crecimiento, por lo que una dosis extra de calcio provocaría graves trastornos articulares.

En otro artículo, nutrición de la especie canina (adultos y sénior), hablaré sobre la nutrición de los perros de edad avanzada.

Recordad que existen en el mercado dietas formuladas específicamente para tratar enfermedades o trastornos en nuestras mascotas (alergias; tendencia al sobrepeso; sensibilidad digestiva; cálculos urinarios, etc).

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